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La era de la criogenización emocional

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La criogenización emocional o congelación de sentimientos, es una defensa automática del ser humano actual ante la impotencia de no poder racionalizar sensaciones inmensas e indescriptibles. La consecuencia es la frialdad de sensaciones evitando así el sufrimiento pero, evitando también una felicidad inmensa dejándose llevar por el miedo. El miedo a veces nos hace pequeños, nos hace encogernos en nuestro propio ser evitando así cualquier contacto más profundo con el prójimo o cualquier persona que nos ponga “los pelos de punta”. Evitar la situación, es una defensa que está a la orden del día. Es una forma de criogenizar tu corazón para así no dejarte llevar por él.
El tiempo te hace creer que la criogenización emocional es la opción más adecuada porque es lo más extendido en  nuestra sociedad. La frialdad, egoísmo e individualidad se apoderan de nuestro entorno haciéndonos cada vez mas “robots” movidos por el interés y los impulsos. Invertir el tiempo en nosotros mismos se convierte en una solución segura sin dar pie a equivocaciones, es tiempo que depende de ti y de nadie más, por lo que el margen de error es inferior. Mientras que si te dejas llevar por emociones externas o personas de tu alrededor, el margen se reparte y el riesgo se expande. El miedo invade nuestros sentidos y por precaución decides frivolizar, dejar de sentir e integrarte en el sistema típico de automatismos actual creyendo que es la opción más sensata y segura.
Momentos de confusión, tinieblas que distorsionan tu realidad, desvíos tempestuosos que pueden hacernos perder el tiempo dejándote llevar por sueños temporales que en el fondo sabes que no son reales, pero que fluyen fruto de tu inseguridad actual.

Y de repente, ocurre que empiezas a descartar posibilidades porque no se acercan a tu alma, posibilidades que te has planteado en base a la frialdad del momento, en base a la era de criogenización humana pero que te das cuenta que no compartes. No te sientes involucrado en esa visión común y tan extendida de frivolidad. Sientes que sientes, que no puedes seguir el mismo paso de lo común, que vas por otro camino no tan típico aunque más difícil y a la vez tan apasionado. Porque vives la vida con pasión, las sensaciones con más intensidad sin filtros, porque disfrutas de la vida sin distracciones y no te permites “no sentir”.

Cuando empiezas a ver la luz, entras de nuevo en el camino a tus sueños, visualizas de nuevo tu propio Ikigai, aquella pasíon por la que vives, y prosigues por la senda del guerrero que te lleva a tus sueños más profundos. Observas tu realidad, tu presente sin ilusiones ópticas danzando en el Universo Cósmico mientras dejas fluir tus energías.

Conviertes tus baches en oportunidades para progresar, para dar un brinco hacia tus objetivos, satisfacción personal que se nutre de metas diarias alcanzables y medibles, metas reales que te dan una mayor seguridad alimentadas de la auto-confianza. Las ganas de conseguir el mejor tiempo,resistencia probada a la vida,criogenización emocional que se nutre de fortaleza física y mental. Metas de agilidad que te hacen progresar en el circuito de la vida consiguiendo superar cada bache que te encuentras en el menor tiempo. Fuerza que te hace subir tu propio peso gracias al entrenamiento de la vida. Y por fin, cuando ya eres capaz de llevar el propio peso de tu vida, estás capacitado para alcanzar cada palmo de tus objetivos. Y, una vez superadas las pruebas físicas de la vida, la superficialidad se empieza a nutrir de psicotécnica pura, análisis de tu ser más profundo, de la forma de respirar de tu alma, se nutre de verdades puras e impuras. La vida te pone a prueba con todos tus valores y defectos sobre la mesa.

Tras ello, el conocimiento, la enseñanza pura del Yin Yang, el flujo de energías a veces a tu favor y en contra pero a la vez tan necesarias para tu alma, para fortalecerte. Sólo tienes que dejar fluir y aceptar cada emoción y vivencia. Sí,soy parte de la resistencia,parte de esas personas que disfrutan de todas las emociones fuertes e intensas,la adrenalina máxima,los sentimientos a flor de piel,la sensibilidad plena…disfruto con todos ellos y me encanta poder decirlo.¿Y tú?¿Te atreves a formar parte de la resistencia?

Finalmente, consigues leer la letra pequeña:

No pierdas de vista tus sueños, a veces tu propio Ikigai se puede ver confundido por deseos temporales pero, si realmente es tu Ikigai, volverás a él, lo retomarás con más fuerza y motivación. No desistas, no pierdes el tiempo en seguir el camino de tu pasión, “el camino de la luz”.

Patriciadas de la vida

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