La escritura como meditación

Estándar

¿Eres de l@s que disfruta escribiendo? ¿Te relaja coger un papel y un boli?

Si alguna vez has experimentado el placer de exteriorizar tus pensamientos en el teclado/tinta seguramente serás de los mi@s.

Sentir la libertad que ofrece una una página en blanco y un boli Bic (no hace falta que sea una pluma Montblanc). Simplemente un espacio para expresarte en libertad, en el que compartes todo lo que deseas sin necesidad de justificar cada una de tus palabras.

Si disfrutas tanto como yo la escritura seguramente compartirás conmigo que es lo más parecido a un viaje astral. Un viaje cuyo medio de transporte es tu cuerpo y mente seducidos por la gran inspiración del blanco nuclear de un folio o de una página en Word.

¡Bienvenid@ al viaje de tu imaginación!

En el momento en el que fusionas escritura e imaginación, la tinta comienza a tomar forma descifrando todos los pensamientos y experiencias que pasan por tu mente. Un ‘súmmum’ de letras que te invitan a tomar el pasaporte y a imprimir tu tarjeta de embarque al paraíso de la imaginación.

Un paraíso que te envuelve de tal manera que te llega a hipnotizar hasta el punto en el que te quedas sin tinta. Un hipnotismo que surge como consecuencia de la empatía con tus propias palabras. Vives cada trazo y cada presente de un folio en blanco que se completa con el susurro de tu subconsciente.

Un proceso que consiste en plasmar tus pensamientos con los que aprendes a relativizar tus experiencias diarias.

Desmigas tus procesos internos…

Accedes a tus sensaciones…

Contagias emociones…

¿Hay algo más parecido a la meditación que la escritura?

Pasan los minutos, las manecillas del reloj avanzan y te das cuenta que tu página en blanco no es suficiente para escribir todo lo que está pasando en tu cabeza. Seguirías escribiendo, meditando con tu yo más personal y presente, con tus palabras y reflexiones.

Si además de meditar con tu escritura, a través de tu ‘yo’ más puro das calor con tus palabras a lectores que lo necesitan, cruzas un puente que te lleva a la paz interior.

Escribir es humanizar sentimientos y hacer que tus lectores te acompañen en una meditación profunda donde la imaginación es la reina.

Patriciadas de la Vida

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  1. Describes perfectamente este gozo, que al parecer muchos disfrutamos pero no todos confesamos. Buenísimo el paralelismo con la meditación. Es ciertamente terapéutico. Me encanta cuando pones: «aprendes a relativizar tus experiencias diarias. Desmigas tus procesos internos…» ¡Crackaza!

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    • Gracias Irene. ¡Es un disfrute y un desahogo escribir! ¡Tú que eres una experta en ello lo sabes! Cuando te metes en ese proceso a veces ni puedes parar y el tiempo pasa volando. Por supuesto sirve para eliminar, analizar y relativizar tus experiencias negativas o preocupaciones.

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