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Volver a cambiar de casa mi alma

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No sé qué escribir ahora la verdad, hay momentos en la vida en los que las circunstancias bloquean la mente pensante. No me permite escribir, una sensación superior que se apodera de mí y que bloquea mis letras. Un sentimiento de impotencia con mis pensamientos. Una rebeldía que me empuja a escribir por narices. Porque sí, porque lo necesito, necesito expresarme de esta forma también.

Yo puedo hacerlo. Una fuerza interior me dice: “Tú puedes con esto. Repite conmigo: soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte…” Así que aquí me encuentro echando un pulso a mis sentimientos que, ¿por qué no voy a expresar?. Será verdad que me lo he pensado dos veces pero como aquí yo decido si escribo o no pues me he lanzado a ello.

Porque este blog forma parte de mí, de mi ser más profundo. De una expresión clara y pura de sentimientos y pensamientos reales. Y como el ying y el yang, pues tiene que existir un equilibrio de fuerzas pues incluso de lo negativo también se acaba aprendiendo. Ahora me toca experimentarlo a mí. Trato de mantener la cordura y sensatez mientras experimento una sensación de vacío y retroceso pero, ¿sabes una cosa? A veces para avanzar, hay que retroceder. Que lo negativo que estoy experimentando ahora, se convertirá en positivo en un futuro aprendiendo de ello, aprendiendo a ser mejor persona aunque no perfecta, aprendiendo a encontrar la perfecta imperfección. Esto es lo que se siente al tener que cambiar de casa tu alma, cuando lo que sientes “tu casa” se tiene que convertir en un retorno a tu casa anterior que aunque no poseo la siento.

Soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte…

P.D. Gracias a toda la gente de mi alrededor, a toda la gente que me apoya, con la que me siento realmente arropada, siento vuestro calor y amor. Gracias de corazón.

Pequeños grandes detalles

Pequeños grandes detalles

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Creando la perfecta imperfección, por naturaleza…

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Bienvenido a mi blog, un blog en el que, disculpa, pero no encontrarás la perfección sino “la perfecta imperfección“.

Lo cierto es que día a día, desde que te levantas hasta que te acuestas,tienes que ser PERFECT@, una perfección que te han inculcado desde pequeñ@. Tienes que darlo todo al 100% con buenos resultados, no puedes permitirte fallar, pues todo lo que has hecho hasta el momento puede verse amenazado. Te levantas, te duchas, desayunas y a currar con la condición de llegar a casa satisfech@ y orgullos@ de todo lo que has hecho durante el día. Ya puedes dormir tranquil@.

Día a día, nuestra afán de superación, nos lleva a tratar ser mejores que el resto, encontrar la mejor forma de expresarnos con nuestros seres queridos,ayudar a todo aquél que necesita que le echen una mano. En definitiva, ser la mejor de las mejores personas o ser un Dios entre los humanos.

Las exigencias propias de nuestra sociedad y de nuestra cultura, crean máquinas que deben desarrollar sus programas a medida para mantener unas buenas relaciones sociales,personales y profesionales. Todo ello con el objetivo de una felicidad plenamente humana.

Estamos programados para desarrollar nuestro ciclo vital manteniendo firmes cada uno de nuestros pilares fundamentales: salud,amigos,dinero y  amor. Salud para poder disfrutar plenamente de los demás pilares;amigos con los que poder tomarte una cañas y otros con los que poder hablar y expresarte;dinero para poder mantener un status dentro del sistema y, por último y más importante, amor en todos los sentidos. Además de todo ello, tenemos una serie de obligaciones intrínsecas que son las siguientes:

  1. Tener unos estudios/carrera universitaria/máster
  2. Trabajo
  3. Tener un coche
  4. Comprarte una casa
  5. Casarte
  6. Tener hijos
  7. Morir

Pero cuidado si no cumples estos pasos, si te sales de lo común, puedes llegar a ser un bicho raro….Pueden surgir contratiempos con los que no contabas,puedes tener preferencias en tu vida que superan alguno de los objetivos descritos previamente,puedes seguir tus sueños, tus pasiones y desviarte de lo marcado.

Pues bien, todos debemos saber que para perseguir tus sueños, muchas veces tienes que salirte de lo común, de lo lo que todo el mundo considera correcto. Y lo correcto no es hacer lo que todo el mundo hace sino perseguir tu felicidad, tus pasiones, tus deseos…y si en tu camino surgen baches o confusiones, no hay problema, aprendes de ellos y rectificas para resurgir. Siempre hay momento de rectificar, atravesar el bosque y seguir tu ruta a la felicidad.

Por naturaleza, no somos perfectos. Cometemos errores, aunque no lo creamos, pero también en ello reside la verdadera belleza, la belleza especial.

Bienvenidos a la “perfecta imperfección“.

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